No tomes un curso sin evaluar antes por qué

Por lo general, siempre comenzamos alguna actividad recién cuando estamos presionados a hacerlo, siendo por un problema en concreto. Por ejemplo, empezamos a ir al gimnasio para poder ponernos en forma. Y todos sabemos que hacer ejercicios es doloroso y que no se obtienen resultados de un día para otro.

De la misma manera, podemos decir que nos ponemos a aprender algo recién cuando estamos en obligación de hacerlo, porque aprender y asimilar cosas nuevas también lleva su esfuerzo y proceso de aprendizaje. Y es que en nosotros existen, según los psicólogo, dos tipos de motivaciones: motivación intrínseca y motivación extrínseca.

Por un lado, puede que te encante aprender cosas nuevas y no te cueste ningún esfuerzo mientras te motive el mismo contenido (motivación intrínseca); y por otra parte, puede que debas hacer un esfuerzo extra para conseguir algo a cambio (motivación extrínseca).

Considerando que la mayoría de las veces aprender algo nuevo va a implicar un esfuerzo de tu parte, lo mejor sería evaluar para qué tomarías un curso en concreto y desde este punto, crear una motivación por la cual vas a obtener una recompensa a cambio, y sobre todo que te obligue a mantenerte en actividad ante la tentación de abandonar.

Aquí podremos mencionar algunas:

  • Favorecer nuestra posición en las entrevistas laborales.
  • Potenciar nuestra propia productividad o habilidades.
  • Ponernos al día y conseguir un nivel determinado de conocimientos.
  • Capacitarse para trabajar para otros países donde buscan gente especializada.
  • Explorar cosas con el fin de encontrar algo que realmente te apasione hacer.
  • Conseguir becas o pasantías de trabajo que requieren conocimientos especiales.

Por todas esas razones es importante tener en claro el porqué vas a iniciar un curso. Como ejercicio podrías empezar escribiendo «qué» querés conseguir y «cómo» lo querés conseguir. Y esto es importante porque escribir te va a ayudar a que se hagan más tangibles tus metas u objetivos.

Afortunadamente, vivimos en la era de la información, y gracias a Internet tenemos acceso a artículos y vídeos sobre cualquier tema imaginable. Cuando queremos aprender algo que no sabemos, el primer paso es buscar en Google, que propiamente nos expondrá varias soluciones a nuestro problema en forma de posts, tutoriales y sitios web.

Sin embargo, este método de aprendizaje tiene sus limitaciones, porque más que nada, no es fácil distinguir el buen contenido del contenido mediocre cuando estás en un tema que desconocés totalmente. Es maravilloso que todo el mundo pueda compartir sus conocimientos con libertad, pero el problema es que vas a acabar destinando horas y días intentando hasta que des con buenas soluciones.

Buscar soluciones en Google en modo autodidacta, está muy bien cuando hay que salir del paso y resolver cosas pequeñas, pero cuando ya entramos en algo más complejo, tendrás que tener en cuenta qué tipo de aprendizaje es el que se va a adecuar a lo que pretendés llegar.

 

La pirámide del aprendizaje

En la actualidad encontramos muchas formas de aprender sobre algún tema. Y en lo que va en la escala de efectividad para aprender, y destinando el menor tiempo posible, podemos considerar la siguiente escala:

  1. Un profesor particular es más efectivo que un curso presencial de varios alumnos (cuantos más alumnos menos dedicación por persona).
  2. Un curso presencial es mejor que uno online, porque hay mayor permeabilidad a las consultas.
  3. Un curso online de pago es mejor que un curso online gratuito, y no sólo por la calidad sino porque pagando te obligará a valorarlo más y aprovecharlo mejor.
  4. Un curso online gratuito es mejor que ir de recurso en recurso o de tutorial en tutorial por medio de Google.

 

Conclusión

El aprendizaje debería ser un medio que te permita acercarte un poco más a tus metas y por eso la importancia de tomarte en serio tus decisiones. Es cuestión de evaluar primero lo que más te conviene según tu perfil, tiempo y dinero, porque la culpa de que en varias ocasiones no aprendas todo lo que te gustaría alcanzar, no siempre la tienen los profesores ni los cursos. En la gran mayoría de casos, el principal responsable es quien decide tomar los recursos.

Por lo demás, tu propia constancia y compromiso para llegar a tus objetivos, hará la diferencia.